Tallar linóleo, paciencia y Mirian
No solo escribo, también tallo en mis ratos libres.
11 ene 2026

Llevaba tiempo queriendo tallar más sellos. Hoy me he animado. Aquí el vídeo ASMR *aesthetic* superguay del Paraguay (es mejor con sonido porque lo digo yo).
La primera vez que escuché la palabra «linóleo» fue en cuarto de carrera. Mirian me explicó para qué se usaba. Debió ver las ganas dibujadas en mi cara, porque a la semana me trajo una plancha entera de linóleo que había «tomado prestada» del laboratorio de Arquitectura, donde ella y tantos otros diseñadores echaban sus horas, para que tallara cositas. También me dejó sus gubias (la herramienta que se usa para tallar).
Me puse a la obra. Se me daba… así, asá. La plancha era muy dura y mi paciencia para la tarea, poca. Pero le eché unos cuantos ratos. Los primeros diseños eran muy sencillos y pequeñitos. Fui pillándole el truco.
El linograbado es un ejercicio de paciencia. No se puede ir rápido. Al contrario que al dibujar, donde procuro hacer trazos rápidos y seguros, aquí debo ir lento. Si se me escapa la gubia, haré un surco donde debería haber una línea y me habré cargado el diseño en el que puedo haber estado trabajando 2 horas (en el de hoy he estado de 14:40 a 16:20). Y para que no se escape la gubia tengo que ir lento y pensar mucho. Muchas veces al tallar pienso en Mirian, que me abrió un mundo de posibilidades. Ayer le videollamé. Estaba cuidando a Andrés, su marido, que estaba más muerto que vivo en cama y con fiebre. Pudimos hablar solo cinco minutos, pero fueron suficientes para que me confirmara que «estar casada es muy chulo» y que estaba muy contenta. Me alegro mucho.
Hoy no tengo mucho más que aportar.
Sayonara, gente.
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