Llevo días (y quien dice días dice semanas, meses o una breve temporada que se ha prolongado en el tiempo) dándole vueltas (me he roto la cabeza con el título, sí) a que debería escribir más. Bueno. «Más» implica que ya estoy escribiendo algo, por poco que sea. Y no estoy escribiendo nada.
Así que allá voy. Le suelo dar vueltas al asunto cuando se me ocurre que algo es digno de ser plasmado en papel o en ceros y unos (expresión que uso periódicamente cuando digo que a ChatGPT no hay que darle las gracias porque se reduce a miles de millones de 0 y 1. Le estás dando las gracias a una ristra de números. No lo hagas). Como soy boba no he anotado esas ocurrencias que tan bien quedarían plasmadas en un texto ingenioso. Recuerdo alguna vagamente. Ya irán volviendo. O no, y me lamentaré por no haberlo dejado por escrito.
Y claro, pienso: «Cuando ocurra algo reseñable me pongo a escribir», y así es como acabo convertida en peonza. PERO YA NO MÁS. Así que esta entrada me parece una chusta pero es lo que hay, es con lo que voy a empezar. En un día me quitaré Insta, pero antes de hacerlo me he encontrado esta joya. Más o menos como pintarrajear esa primera página va a ser estas líneas hiladas de aquella manera.
Fin.